Rutinas, rutinas…

Se acabaron las vacaciones. Vuelta otra vez al tajo, vuelta otra vez a la rutina. Como si fuese un hámster que se mete en su rueda a correr, un hámster que sueña con tener una rueda más grande en la que correr. Pero una rueda al fin y al cabo.

-¿Hay ganas de cambiar?

Quizá.

-¿Valor para hacerlo?

Dudas…

-¿Simplemente un sueño?

Los sueños siempre son perfectos.

Una cama, una pradera, algo de música. Y hojas. De un bosque. Y susurros entre las hojas, y silbidos del viento. También un río, poder oír el agua correr, libre y poderosa abriéndose camino. Caminos empedrados, subiendo siempre. Descensos desconocidos. Cada vez uno nuevo, hay mucho por explorar. Y mucho tiempo para hacerlo.

Y volver. Y una sonrisa. Cálida, que reconforta. Quizá una taza de chocolate, o un café caliente. Y un paquete de Tosta Rica. Mirar al fuego o ver llover, qué más da. Un simple trasfondo. Un telón de fondo para una palabra bonita. Para manos que se rozan, que producen escalofríos.

………..

………………………………….

¡¡¡¡!!!!

Y cabezear. Despertarse. Sin pradera, sin viento, ni agua. Y volver a subirse a la rueda. Y correr más fuerte deseando que se salga de su eje y eche a correr…

Una respuesta para “Rutinas, rutinas…”

  1. No te has parado a pensar que quizas hay detalles que dejas pasar de largo en esa rueda de tu vida?

    Miratelo a ver.

    Vuelve a dar la vuelta, y luego, me cuentas.

Escribe un comentario