Lethe

Lethe. Según la mitología griega, uno de los ríos del Hades. Poseía concretamente la cualidad de que, aquél que bebiese de sus aguas, olvidaría todos sus recuerdos completamente. Es la contrapartida al río Mnemósine, el cual permitía recordar todo después de beber de él.

Cuántas veces habremos deseado tener nosotros nuestro Lethe (o Lete) particular. Y siempre lo hemos intentado sin éxito, ya lo decían Los Rodríguez: nada remedia con llanto, nada remedia con vino, al contrario, le recuerda mucho más su corazón.

El dolor, oh bendito dolor del recuerdo, quizá más duro que el filo más cortante. Siempre está ahí, esperando, aguardando el momento adecuado para asaltar tu cabeza. No hay modo alguno de eliminarlo, sólo se puede atenuar, pero jamás borrar. Como las cicatrices de guerra, marcas de heridas recibidas. Ahí quedará grabado a fuego en el recuerdo, y a pesar de los años, siempre será visible, siempre te hará recordar…

Pero qué sería de nosotros sin el dolor. Es la auténtica forma de aprender en esta vida, de progresar y de no repetir errores. Sí. Como he dicho más arriba, bendito dolor. Es necesario. No soporto a la gente que por no sufrir no se arriesga, detesto a los pusilánimes. Luego son las personas que se desmoronan ante cualquier dificultad, ante cualquier nimiedad. Débiles de espíritu. Cobardes.

Pero aún así… la idea de olvidar todo dolor… todo recuerdo… nunca dejará de ser tentadora.

lete.jpg

Give me the drink of the fluid that disintegrates… and lend me the sweet balm and blessing of forgetfulness… empty and strong… Lethe…

Una respuesta para “Lethe”

  1. “El dolor es necesario”
    Me quedo con esa frase infinitamente cierta. Alguien sabio dijo alguna vez que gracias al dolor se sienten más los momentos felices. En una vida sin dolor no apreciaríamos todo lo bueno que podemos llegar a vivir, que en muchísimos casos supera los malos momentos.
    Ánimo :)

Escribe un comentario