Anoche soñé…

Anoche soñé con ella, la más bella. Acto común últimamente en mi retorcida mente (las veces que la soñé son incontables), pero anoche fue especial. Porque anoche me besó.

Recuerdo vagamente la escena, sé que tuvo lugar en un lugar cerrado, una habitación quizá de una casa, con varias sillas de escritorio. Yo, tumbado en el respaldo de mi silla, ella, en la silla contigua, inclinada hacia delante. Su pelo, recogido con su flequillo cayéndole a un lado de la frente, sobre su ojo izquierdo. su camiseta rosa, de manga larga, aunque remangada a la altura del codo.

Una conversación fluida, aunque haya olvidado las palabras y el contexto. Quizá fuese un saludo, o una despedida. Una de esas veces que sabes que te tienes que marchar pero te es difícil finalizar la conversación. Realmente no influye en el desarrollo de los acontecimientos. Pero la conversación fluye, y lo que puede parecer algo que hubiese ocurrido en el espacio de 3 minutos, se me antoja como una larga hora.

Sus manos sudan, lo noto en las mías propias, aunque no puedo verlo porque tanto las suyas como las mías quedan fuera de mi campo de visión. Pero lo noto. Noto el calor, y la humedad de las palmas. Puedo sentir también las líneas que se dibujan en ellas. Veo el destello en sus ojos negros, algo relampaguea, como la estrella que indica al viajero el punto de su destino. Mi destino se encuentra en lo que se esconde tras sus pupilas.

Y de repente todo oscurece. Siento como mis ojos se cierran, se abandonan a lo que se avecina. Siento como sus labios rozan la comisura de los míos en un gesto tímido, para separarse acto seguido unos centímetros. Y a continuación todo ocurre lento pero de forma breve a la vez. Todo es oscuridad, pero siento como se acerca de nuevo a mí, lo noto por el calor del fino aliento que se escapa entre sus labios. Puedo percibir la humedad de sus labios presionando los míos, lenta, muy lentamente. El contacto de su carnoso labio inferior me reconforta y yo me dejo guiar por el mundo de sensaciones que nos une en ese momento. Todo fluye, entre su cuerpo y el mío, toda la majestuosidad que reside en la relación entre dos personas se condensa en un leve roce de piel, un roce increíblemente real…

Y el contacto llega a su fin. Nuestros labios se separan, y la luz vuelve poco a poco, siendo esta vez la luz que asoma por mi ventana la que me devuelve la vida. Yo, como un tonto, me quedo tumbado boca arriba, e incluso hago el gesto de tocarme los labios con los dedos, teniendo la absurda sensación de que están húmedos, y deseando volver a verla la próxima noche…

Una respuesta para “Anoche soñé…”

  1. Jops, qué bonito. Seguro que si lo deseas con todas tus fuerzas vuelves a soñar con ella…
    Y la descripción del beso, muy buena. Sentía como si alguien me estuviera besando a mí. Creo que yo también me he tocado los labios para ver si estaban húmedos… ^^

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