Recreaciones.
- ¡Hola!
- Hola.
- ¡Cuántas ganas tenía de volver a verte! Ha pasado mucho tiempo. ¿Cómo estás?
- Sí. Mucho. Bien, tirando. Ya sabes, como siempre.
- Me alegro. Anda, ¿ahora fumas? ¿ Desde cuando?
- Desde hace un tiempo. Una mala costumbre, ya sabes.
…….. (silencio)
- Te veo muy bien, de verdad. Me gusta tu tatuaje nuevo.
- A mí también, por eso me lo hice, principalmente.
- Je je… tan agradable como siempre. En cierto modo lo echaba de menos. Echaba de menos esa parte de tí que tanto me saca de quicio.
- Todas me decís lo mismo pero vaya. Supongo que está bien.
- Sí.
……………..
- Qué raro… después de tanto tiempo… ahora no sé qué decir. Y antes todo fluía por sí solo.
- Pues ya ves. Veo que te has dado cuenta más tarde que yo.
- ¿De qué?
- De que ya no pinto nada en tu vida.
- ¿Cómo?
- Eso. Ya no pintamos nada el uno para el otro.
- ¡Mentira! Para mí sigues siendo importante.
- No es cierto. ¿Cuánto tiempo hace que no nos vemos?
- Pues… 3 meses. Desde verano.
- Y antes, ¿Cuánto nos veíamos?
- Todos los días, casi. No entiendo a qué viene todo esto.
- Pues a que no nos necesitamos. Aquellos tiempos de vernos a diario pasaron. ¿Por qué crees que te has sentido como ante un desconocido al principio de la conversación? Porque ya no soy el mismo de antes para tí. Te has acostumbrado a estar sin mí. Ya no necesitas contarme cosas, ni enviarme sms ni nada. Ha pasado esa estapa.
- ¿Etapa? ¿Pero de qué coño hablas?
- Pues que en aquella época tú y yo nos necesitábamos. Pero por determinados factores nos alejamos y a partir de ahí aprendimos a vivir el uno sin el otro. Y ahora ha llegado el momento de cerrar esta etapa y comenzar una totalmente distinta, cada cual por su lado.
- No me puedo creer lo que estoy oyendo. ¡Si fuésemos novios pensaría que me estás dejando! ¿Me estás diciendo que porque he estado un tiempo sin escribirte mensajitos, ya no quieres saber nada de mí?
- No. Estoy diciendo que hace meses necesitaba que lo hicieses, pero ahora ya no lo necesito. Ni yo, ni tú. Y yo… tengo que pasar página. Tengo que hacer muchos cambios y éste es uno de los primeros.
- Pensé que tus cambios se referían a un tatuaje nuevo y a dejarte barba… Pero joder, yo no quiero que esto pase. Yo puedo seguir necesitándote como hacía antes.
- Mira, lo siento pero no. Las cosas están como están. Todo fue muy bonito y tal, pero ahora es hora de separar nuestro camino.
- No me lo explico. De verdad, que no me lo explico. No me puedo creer que ahora te importe TAN poco yo y todo lo que ha habido entre nosotros…
- Pues ya ves. Siento que lo veas distinto a mí, pero no hay vuelta de hoja. Me tengo que ir ya. Que te vaya todo muy bien, y cuídate, por favor.
Y él salió por la puerta del bar con los ojos cerrados, pues siempre había sido un tipo duro, y no podía permitirse la debilidad de que ella viese que, tras la escenita, de sus ojos salían reminiscencias de dolor.
Febrero 19, 2008 a 9:18 pm
me suena la historia me suena