De payasos va la cosa
Muy peligrosa se revela la situación en el Estado español. Resulta que el alcalde de Bilbao, perteneciente al PNV, junto con el apoyo de IU ha decidido vetar la actuación de unos payasos muy queridos por los niños en Euskadi, meramente por motivos ideológicos. Se trata de los payasos Pirritx y Porrotx.
Durante el pleno del día 25 de junio, el Partido Popular solicitó que se retirasen las actuaciones del dúo de cualquier programa financiado con dinero público. El alcalde bilbaíno ante esta ilegal propuesta, pidió a las delegadas de cultura que “reflexionasen” durante una semana acerca de la misma.
Transcurrido el tiempo reflexivo, el veto salió adelante, por lo que muchos niños vascos se quedarán sin poder ver a sus payasos preferidos en Bilbao. No existe ninguna justificación legal que ampare esta actuación del ayuntamiento bilbaíno, pues el motivo del veto es de carácter puramente ideológico. “Estos payasos tienen una trayectoria política que se conoce en este país”, fue la justificación salida de boca del alcalde bilbaíno. Ningún otro motivo más que la “trayectoria política” de ambos.
Ese motivo, esa “trayectoria política” que ha llevado al ayuntamiento a impedir el derecho a ejercer su profesión a estos dos trabajadores, se basa en que fueron concejales por Euskal Herritarrok hace unos años, así como el hecho de haber participado recientemente en un vídeo denunciando la dispersión de los presos vascos. Sus actuaciones cómicas están exentas de cualquier connotación política, por lo que se deduce fácilmente que son censurados por su afiliación política e ideológica, libremente ejercida fuera de su ámbito de trabajo. Estamos, por tanto, ante una actuación ilegal, ya que la Constitución que tanto defienden los “demócratas” reza en su artículo 14 que que “nadie puede ser discriminado por motivos políticos, raciales o religiosos“.
No es la primera vez que se intenta vetar a estos payasos por motivos ideológicos. En la localidad de Ermua, el acalde Carlos Totorika expresó que “mientras yo sea alcalde, esa payasa no viene aquí”, y durante cinco años impidió al dúo ejercer su trabajo en el pueblo. Ante esta situación, las agrupaciones culturales denunciaron la ilegalidad cometida y el ayuntamiento tuvo que levantar su censura por una orden judicial. El día 24 de marzo, se pusieron a las 18:00 a la venta las entradas para asistir a la actuación de Pirritx y Porrotx, que quedaron agotadas en 20 minutos. Por fin, los niños vascos de Ermua pudieron ver a sus payasos preferidos sin tener que salir fuera de su localidad.

Este es otro nuevo ataque a la libertad por parte de los “demócratas”. Sorprende ante todo el hecho de que la propuesta haya sido apoyada por Izquierda Unida, parece que la izquierda reformista se va quitando la careta cada día más.
El impedimento de que estos dos payasos puedan ejercer su trabajo libremente debido a motivos ideológicos es terriblemente grave, pero más grave me resulta al pensar que con ello se juega con la ilusión de los niños. Ellos no saben lo que es la dispersión, ni tampoco han oído hablar de Euskal Herritarrok. Estos niños no están tristes porque muchos presos vascos estén recluídos en diferentes cárceles a lo largo del Estado español de forma ilegal, ni porque a una parte de la sociedad vasca se le haya impedido en numerosas ocasiones ejercer su derecho a voto. Para ellos, su mayor preocupación reside en que no pueden ver a sus payasos favoritos.
¿Cómo explicar a un inocente niño que no puede ver a esos payasos que tanto le gustan porque el ayuntamiento ha decidido que su forma de pensar no está bien?
Si yo fuese padre, se me partiría el corazón.