La legitimidad de pitar al Borbón y el futuro de la República
La Audiencia Nacional ha sentenciado recientemente que “pitar al rey está amparado en la libertad de expresión”. Podemos sentirnos aliviados, ha habido un poco de sentido común dentro de esta especie de tribunal postfranquista.
Como todo el mundo sabrá, durante la final de la Copa del Rey que enfrentó al Athletic y al Barça se produjo una tremenda pitada hacia los Reyes, presentes en la grada. A raíz de esto, la Fundación Denaes (agrupación derechista para le defensa de la “nación” española) interpuso una querella contra las asociaciones Esait y Catalunya Acció (promotores de las selecciones oficiales de Euskadi y Cataluña, respectivamente).
Bueno pues ante esto y como ya he mencionado anteriormente, la Audiencia Nacional ha sentenciado que “Los hechos denunciados están amparadas por la libertad de expresión, y no pueden considerarse difamatorios, injuriosos o calumniosos, ni mucho menos que propugnen el odio nacional o el ultraje a la Nación”. Para muchos esta noticia es de gran alegría, sin embargo a mí me resulta algo indignante el hecho de que se pueda juzgar a un colectivo (y así a una gran parte de la sociedad del Estado) por mostrar su desacuerdo con la corona.
En fin, que los que no admitimos al ciudadano Juan Carlos como jefe del Estado podemos sentirnos tranquilos, al menos de momento. No nos juzgarán como enemigos de la patria por declararlo públicamente.
Ahora también, ante este hecho se ha reavivado una discusión en el seno de la izquierda anticapitalista sobre la teórica lucha de republicanos y nacionalistas. Los pitidos proferidos en Mestalla aquél día, ¿salían de un sentimiento antimonárquico o un sentimiento puramente antiespañol? Obviamente, la Monarquía es el principal símbolo tanto del Estado como del nacionalismo español así que indudablemente ambos sentimientos se entrecruzan en el mismo sino: la repudia del Estado monárquico.
Ante esto, ¿cuál es el posicionamiento de ambos sectores de la sociedad? Volvemos de nuevo a un cruce sobre un punto principal que confronta con la idea de la Monarquía: la consecución de las libertades democráticas. Esto es, el cambio del modelo de Estado y el derecho de autodeterminación de los pueblos, respectivamente. Comprobamos de nuevo que la lucha vuelve a coincidir en ambos sectores.
¿Cuál es la estrategia que se debe seguir por parte de la izquierda? Indudablemente, el trabajo conjunto es el que nos hará más fuertes en todos los frentes. La caída del Estado monárquico y el advenimiento de una República que garantice los derechos de todos los pueblos del Estado es una meta que aúna dos reivindicaciones de las que no se puede ni se va a renunciar. Por ello la coordinación de ambas fuerzas es indispensable. Luchemos conjuntamente, tanto a nivel estatal como nacional, por la consecución de un marco realmente democrático y garante de libertades en el Estado español.
Convirtamos la tricolor en una verdadero símbolo de libertad para los pueblos del Estado español… y vítores a la República, y pitidos a la Monarquía.
