Ante lo ocurrido en Honduras, voy a intentar analizar la situación en el país a consecuencia de la consulta popular que Zelaya planeaba hacer a su pueblo.
Pongámonos en antecedentes. Manuel Zelaya planeaba hacer una consulta a su pueblo sobre la posibilidad de incluir una nueva urna en las próximas elecciones para modificar la Constitución. Ante esto, el Congreso y el Tribunal Supremo Electoral dijeron que la consulta era ilegal y anticonstitucional, dieron un golpe de estado y expulsaron del país al presidente electo a punta de pistola.
Una vez dicho esto, comencemos:
Primero, la consulta no era vinculante. Eso quiere decir que la victoria del sí no implicaría un proceso de creación de una asamblea constituyente en absoluto, sino que simplemente sería una encuesta como las que se hacen en el resto de países del mundo.
La consulta no sería sobre si les parecería bien el hecho de la reelección indefinida como en el resto de países europeos ni la reelección del propio Zelaya. La consulta era referente a si a los hondureños les parecía bien que durante las próximas elecciones se votase también sobre la creación de una asamblea constituyente para modificar la constitución. Volvemos a lo mismo: preguntarles si más adelante querían decidir sobre la posible modificación de la constitución.
Hasta ahí queda todo claro. Ahora, si seguimos analizando la realidad en Honduras, veremos a qué es debido este golpe de estado, típico de la década de los 60 en América Latina.
Zelaya, hijo de terratenientes, se presentó a la presidencia de Honduras por el Partido Liberal, de centro derecha, representante de terratenientes y oligarcas. Su programa se basaba principalmente en tres puntos: combatir la delincuencia, impulsar la participación ciudadana y combatir la extrema pobreza de Honduras, donde un 80% de la ciudadanía vive en la pobreza y alrededor de la mitad de ese porcentaje, en la miseria total.
Esto, claro, no sentó nada bien a los organismos estatales en Honduras, y así se demostró cuando en las elecciones de 2005 el Tribunal Supremo Electoral tardó más de un mes en anunciar la victoria de Zelaya, en una clara muestra de falta de democracia, mintiendo al pueblo y dando así alas a la derecha más reaccionaria.
Pero lo que causó más estupor de todo fue el hecho de ver a Zelaya al lado de los líderes del ALBA, Chávez y Morales. La oposición interna y externa, es decir, la burguesía y los terratenientes convertidos en clase política dominante, puso el grito en el cielo y comenzó a atacar a Zelaya de todas formas posibles. Diciendo que estaba loco, que era un corrupto y demás calificativos que pasaban de meros insultos a opiniones políticas sin ningún tipo de fundamento o prueba de acusación. Durante muchos meses el Congreso bloqueó el ingreso de Honduras en el ALBA, hasta que finalmente en el 2008 se consiguió tras una larga lucha.
¿Qué había llevado a Manuel Zelaya, hijo de poderosos terratenientes y militante del Partido Liberal, a alinearse con el ALBA? Muy sencillo: su afán por cumplir su programa electoral. En declaraciones, Zelaya dijo que “nadie quiso ayudarle en su lucha contra la pobreza, salvo el Alba, que cuenta con el petróleo venezolano para, según sus partidarios, financiar programas sociales en todo el continente.” Esto hizo que Zelaya poco a poco se pasase al lado izquierdista latinoamericano, al lado de Chávez, Fidel, Morales o Correa.
“Pensé hacer los cambios desde dentro del esquema neoliberal. Pero los ricos no ceden un penique. Los ricos no ceden nada de su plata. Todo lo quieren para ellos. Entonces, lógicamente, para hacer cambios hay que incorporar al pueblo”, dijo Zelaya un día. Y se dio cuenta de que la única forma de mejorar la situación en Honduras era modificar la constitución. No sólo el hecho de eliminar la limitación de mandato, como ocurre en otros países avales de la democracia como España, sino para intentar hace un poco más justo el sistema que rige Honduras.
Pero la oligarquía dijo ¡NO!
Zelaya decidió comenzar a aplicar otra de las propuestas de su programa, el aumento de la participación popular, que es el fondo de toda democracia real. Decidió preguntar al pueblo, aquél en quien realmente recae la soberanía de un Estado, si les parecería bien el hecho de modificar la constitución más adelante.
No le dio tempo a explayarse mucho más, ya que inmediatamente la oposición en el Congreso aprobó una ley que impedía realizar consultas o referéndums 180 días antes de unas elecciones. Esto era claramente una ley contra Zelaya.
Para sortear esta soga al cuello que le lanzaron los poderosos hondureños, Zelaya modificó la consulta popular y la estableció como una encuesta no vinculante más, de modo que así podría evitar la ley que se acababa de aprobar en su contra. Una acción perfectamente legal, a la que sin embargo el Tribunal Supremo Electoral, arma de la oposición, declaró también ilegal y mandó al ejército secuestrar las urnas y las papeletas preparadas.
Hay que aclarar, claro, que este Tribunal Supremo Electoral no es el mismo que el de otros países. En Honduras la separación de poderes no es real, pues el Tribunal Supremo es elegido a dedo por el Parlamento, asegurándose así un arma legal a su favor. Además, su función se limita a detener las elecciones, pero no a impedir encuestas, que dependen de otro órgano (el INE) y mucho menos a detener presidentes electos como ha ocurrido aquí.
Ante este acto, Zelaya dijo que nadie podría impedir que preguntara al pueblo. Y el pueblo, al igual que Zelaya, parecía haberse pasado al lado izquierdista. O por lo menos, así lo avalan las más de más de 400.000 firmas a favor de la consulta. A pesar de estas firmas, las urnas y papeletas fueron secuestradas, y a pesar del secuestro, Zelaya y sus partidarios salieron a la calle y recuperaron las urnas que los militares habían incautado.
En cualquiera de los casos, Zelaya no iba a ser presidente de Honduras nuevamente, se hiciese la consulta o no. Se modificase la constitución o no. Él mismo había hecho numerosas declaraciones indicando que no volvería a presentarse, y aunque quisiese no podría hacerlo porque la teórica modificación de la constitución se realizaría en el siguiente mandato en el cual Zelaya no podría participar porque lo impediría la constitución del momento.
Para concluir, la cacareada opinión de que Zelaya quería perpetuarse en el poder vuelve a caer por tierra, porque su partido ya había elegido nuevo candidato: Elvin Ernesto Santos. Candidato que, ¿sabéis con quién compitió para la candidatura? pues casualmente con Roberto Micheletti, líder del ala más conservadora del partido y que ha sido nombrado presidente tras el golpe de estado. Qué casualidad, ¿eh?
Parece que las viejas tácticas de la oligarquía en Almérica Latina han resurgido. Primero, el desgaste político. Segundo, el uso del poder y sus armas para impedir desde la “legalidad” (su legalidad) el cuestionamiento de la sociedad burguesa. Tercero, y tras el fallo en los dos primeros puntos, el golpe de estado.
Por la restitución del presidente Zelaya y el castigo a los golpistas. ¡Evitemos otro 11-S!

El Presidente de Honduras, Manuel Zelaya, fue secuestrado por fuerzas del Ejército quienes se lo llevaron del Palacio del Gobierno este domingo, justo cuando se iba a realizar una consulta no vinculante en torno a la realización de una Asamblea Constituyente, según ha informado su secretario privado, Eduardo Enrique Reina.
Muchas fueron las cárceles que alojaron en su interior a los miles y miles de presos antifranquistas durante la época de la dictadura. Quizá, la más famosa sea la cárcel de Carabanchel. Fue construida por orden de Franco durante la década de los cuarenta, usando a los presos políticos como mano de obra barata y esclava para su edificación. En ella fueron torturados y asesinados diversos militantes antifranquistas, y personas como Marcelino Camacho y Nicolás Redondo, antiguos dirigentes de CCOO y UGT respectivamente, estuvieron presos en sus celdas. En Carabanchel pasaron también sus últimos días los miembros del FRAP Xosé Humberto Baena Alonso, Jose Luis Sánchez Bravo y Ramón García Sanz, últimos ejecutados por el franquismo y cuya muerte causó una ola de rechazo y repudio internacional contra el régimen. Nombres muy conocidos como los de Fernando Sánchez Dragó, Enrique Múgica, Gila, Fernando Savater o Jose María Ruiz Gallardón (padre del alcalde de Madrid) también conocieron la cárcel desde dentro.
En julio de 2008 el Ministerio del Interior acordó con el Ayuntamiento de Madrid el derribo de la cárcel para la construcción de pisos, zonas verdes y un hospital. Esto no sentó nada bien a los vecinos, que demandaban la construcción de servicios públicos en el terreno, así como la conservación de las zonas más emblemáticas de la prisión. Así mismo, asociaciones vecinales por la recuperación de la memoria histórica solicitaban la creación de un Centro para la Paz y la Memoria en la antigua cárcel. A pesar de estas reivindicaciones vecinales, el derribo de la cárcel de Carabanchel se produjo, y a día de hoy solamente queda el antiguo hospital penitenciario reconvertido en el CIE, Centro de Internamiento de Extranjeros para la detención de inmigrantes sin papeles.
Como objetivo de la lucha por la construcción del Centro para la Paz y la Memoria, se colocaron en la valla del solar unos carteles que conforman el Memorial de la cárcel de Carabanchel, con el nombre de más de 600 presos que fueron víctimas de la represión franquista, y en el que estamparon su rúbrica algunos presos todavía vivos, como Marcos Ana o Mequesidez Rodríguez.
El lunes día 22 de junio, el Memorial fue atacado por quienes intentan a día de hoy despreciar la memoria de todas aquellas personas que lucharon por un mundo más justo y mejor, y que sufrieron la horrible represión del franquismo a consecuencia de ello. Aunque no se sabe quiénes fueron los autores materiales del destrozo, no cabe duda de que los responsables son los defensores de los tiempos más negros de nuestra historia.
Como era previsible, la derecha institucional y sus medios de comunicación arremeten de nuevo contra Alfonso Sastre y contra II-SP. No bastaban las calumnias del ministro de Interior, el esperpéntico intento de ilegalización por parte del Tribunal Supremo, el acoso mediático previo a las elecciones, el fraude electoral… Para los herederos del franquismo y los hijos políticos de los GAL, la disidencia real es algo que hay que eliminar a cualquier precio, por todos los medios legales e ilegales, legítimos e ilegítimos. Aun a costa de hacer el ridículo, que es el mayor peligro que corren los que abusan de un poder respaldado por el dinero y la fuerza bruta. Aun a costa del supremo ridículo que supone llamar “matón” a Alfonso Sastre por recordarnos algo obvio, algo que el Gobierno sabe mejor que nadie: que solo hay un camino para acabar con ETA, y que ese camino pasa por cambiar las condiciones objetivas que propician la aparición de nuevos militantes. Aunque mañana fueran detenidos todos los etarras, dentro de unos meses podría haber un nuevo comando listo para prolongar la espiral de la violencia. ¿Es una amenaza decir algo tan evidente? Parece ser que sí. Parece ser que la ancestral costumbre de los tiranos neuróticos sigue vigente en la “España democrática”, y matar al mensajero produce un cierto alivio entre los que piensan con las vísceras.
Esta muerte no supone absolutamente nada. ¿Qué valor tiene la muerte de un desgraciado? El mismo valor que tuvo su nacimiento, cantaban Habeas Corpus. Esta muerte no servirá más que para añadir un nuevo nombre a la larga lista de fallecidos por culpa de la precariedad laboral.
La patronal, en su desmesurado afán de obtener beneficio a cualquier precio reduce costes a nivel de seguridad o higiene que a la larga acaban causando graves enfermedades o muertes de trabajadores. Falta de medidas de seguridad en obras o fábricas, insalubridad o mala ventilación en centros de trabajo, etc son las condiciones habituales con las que los trabajadores debemos lidiar en nuestro día a día, por no hablar de la presión tanto física como mental y emocional que suponen los abusos en nombre de la “alta productividad”.
La lengua de Castilla ya tiene nombre: castellano y no español. Hace unos veinte siglos, el Imperio Romano había culminado la conquista de la Península Ibérica. Después de la invasión, los romanos intentaron colonizar el territorio. Para ello, necesitaban que la población asimilara su civilización, ideas y costumbres. La tarea de transmisión de la ideología del Imperio se hacía imposible si no se hablaba la misma lengua. Y es que, la historia, la cultura de un pueblo van unidas a su lengua.
Castilla tenía ya por aquellas fechas, la suficiente entidad social, cultural y política para que los reinos vecinos, por conveniencia y no por imposición, aceptasen poco a poco sus modelos lingüísticos. En los siglos siguientes, la expansión del castellano fue fruto de una sociedad abierta, arriesgada,… se propagó aceptando, asimilando, dando participación…. fundió sus raíces con el burgalés, con el toledano de origen mozárabe, con el leonés…. Como consecuencia de un idioma que evoluciona, cada nueva generación -conglomerado de hablantes con distintas modalidades- abandona unos rasgos y adquiere otros.
Este es su primer cd, donde alternan temas en catalán y castellano (posteriormente usarían únicamente su lengua) y donde podemos apreciar sus influencias, entre las que se encuentran Negu Gorriak o Rage Against the Machine.
He de reconocer que, en el momento de ir a votar el domingo, sentí congoja ante la posiblidad de que hubiese tongazo en el colegio y las listas de II-SP (también las de IZAN y PCPE) no apareciesen por ningún lado. Afortunadamente y a pesar de que tuve que mirar dos veces, las papeletas estaban en su lugar, así que deposité mi voto y me largué de allí.
Numerosos votantes han denunciado el hecho de haber votado a la candidatura y posteriormente, al comprobar el censo de su localidad o distrito, descubrir asombrados que su candidatura ha obtenido cero votos.
Al bloque dominante español y a su instrumento de dominación el Estado, les resulta sencillamente insoportable que en lo que consideran su territorio por antonomasia, Castilla, según sus previsiones totalmente favorable, sin fisuras, a su proyecto nacional, el español, haya surgido un proyecto propio, soberanísta y socialista, que además tiene como banderas desde su constitución el internacionalismo y la solidaridad. Y no entendidas estas posiciones como algo abstracto, sino como algo muy concreto que por tanto tiene que materializarse en primer lugar con los pueblos más próximos, en este caso con aquellos que niega el mismo régimen que nos niega a nosotr@s mism@s.








