Es tarde y aunque pensaba irme a descansar hace tiempo, he estado leyendo algunas noticias que no puedo dejar de comentar, en especial la que nos aborda en esta entrada.
Vamos a hablar de la nueva ministra de cultura nombrada por Zapatero. Podríamos hablar de sus opiniones sobre las descargas de internet, su apoyo al canon o el cargo de presidenta que ha ostentado en la Academia de Cine. Pero prefiero hablar de algo que me parece bastante más importante. Son estas declaraciones:
“Comparto el disgusto por caza, peleterías y mataderos. Pero no por los toros. Nunca dejan de seducirme, [...], lo que más me gusta de los toros, como del teatro, es la emoción compartida: 20.000 almas en silencio. Atención absoluta sobre un mismo pensamiento. ¡Qué energía! Y los pasodobles. Sé que está mal y debería curarme de esto, pero amo tanto ese bien escaso, un emocionante silencio.”
Sí, queridos amigos y/o lectores. Nuestra ministra de cultura es defensora del mundo taurino.
Es indignante, terriblemente indignante y avergonzante este tipo de declaraciones en alguien que supuestamente debe promover la cultura en nuestro país. La justificación de la tortura y el maltrato animal por parte de alguien con una responsabilidad cultural es, simplemente inaceptable.
Con estas declaraciones, podemos hacernos una idea del rumbo que va a tomar el Ministerio de Cultura en referencia al mal llamado arte de la tortura taurina. Ante tales declaraciones, no es para menos el deducir que las empresas del mundo taurino estarán frotándose las manos ante las posibles subvenciones y promociones que, por parte del gobierno, pueden llegar hasta sus manos.
Un paso atrás y otro inequívoco gesto hipócrita de Zapatero ante sus electores que ven como la Ley de Protección Animal no sólo queda apartada, sino que el carácter de dicha posición ante la defensa animal queda ridiculizada con estas declaraciones.
La tortura no es arte ni es cultura, es asesinato. El ensañamiento brutal sobre un animal sobrepasa todos los límites de la racionalidad, y nos avergüenza como pueblo, así como deja en evidencia nuestro nivel cultural.
Pero el movimiento antitaurino crece día a día, y sólo es cuestión de tiempo que la abolición de la tortura sea un hecho.
Toreros asesinos; taurinos cómplices.










