Cuando era joven mi padre y yo solíamos discutir sobre cualquier cosa. Yo solía llevar mi pelo realmente largo por encima de mis hombros. Tenia 17-18 años y, tío, él lo odiaba. Y discutíamos muchísimo porque pasaba mucho tiempo fuera de casa. En el verano no se estaba mal, hacia calor y los amigos también salían, pero en invierno, recuerdo estar en el centro pasando mucho frío, con el viento soplando con fuerza. Había una cabina de teléfono en la que solía quedarme llamando a mi chica, en ocasiones durante horas y me pasaba toda la noche. Y finalmente, me armaba de valor para volver a casa. Yo estaba allí en el camino de entrada y él me estaba esperando en la cocina. Remetía la melena por el cuello de la camisa y entraba y el me llamaba para que fuera a sentarme a su lado. Y lo primero que me preguntaba era que pensaba que estaba haciendo con mi vida. Y lo peor de todo es que nunca podía explicárselo.
Recuerdo que tuve una vez un accidente de moto y estaba en cama cuando hizo venir a un peluquero para que me cortara el pelo. Puedo recordar haberle dicho que le odiaba y que nunca lo olvidaría. Y el solía decirme que “estoy deseando que el ejercito te llame. Cuando te llamen harán un hombre de ti, te cortaran el pelo y harán un hombre de ti.”
Y era el año 68 me parece cuando un montón de chavales del vecindario fueron a Vietnam. Recuerdo al batería de mi primera banda venir a mi casa con su uniforme de marine diciendo que iba a ir y no sabia donde estaba aquello. Un montón de chicos fueron y muchos no volvieron. Y los que volvieron no fueron los mismos nunca más. Recuerdo el día que recibí mi notificación. Se la escondí a los míos y tres días antes de las pruebas yo y mis amigos salimos y estuvimos fuera toda la noche y cuando subimos al autobús recuerdo que estábamos todos tan asustados…
Y fui y no las superé. Volví a casa, no es algo que deba aplaudirse (porque la audiencia aplaudía la frase anterior), recuerdo que volví a casa tres días después de irme y entrando en la cocina mi madre y mi padre estaban allí sentados y mi padre dijo: ¿donde estabas? Y yo dije que fui a pasar el examen (reconocimiento medico para el ejercito) . Y el dijo: “¿que pasó?” Yo contesté: “no me cogieron” y el dijo: “eso es bueno”.
Doce días para ver al Boss.










